Cooperativismo

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  • Conclusiones

    En su conjunto, los Principios Cooperativos son la parte vital del Movimiento Cooperativo. Derivados de los valores que han vertebrado el Movimiento desde sus orígenes, conforman las estructuras y determinan las actitudes que proporcionan las perspectivas características del Movimiento.

    Son las pautas mediante las cuales los cooperativistas se esfuerzan por desarrollar sus organizaciones cooperativas. Son principios prácticos en sí mismos, creados tanto por la experiencia de generaciones como por el pensamiento filosófico. Son, por consiguiente, flexibles, aplicables con diferentes grados de detalle en diferentes tipos de cooperativas en distintas situaciones. Por encima de todo, requieren que los cooperativistas tomen decisiones: por ejemplo, sobre la naturaleza de la democracia de sus instituciones, los papeles de los diferentes partícipes, y la distribución de los excedentes creados. Son las cualidades esenciales que hacen que los cooperativistas sean eficaces, las cooperativas diferentes, y el Movimiento Cooperativo valioso.

  • Principio de interés por la comunidad

    Las cooperativas trabajan para conseguir el desarrollo sostenible de sus comunidades mediante políticas aprobadas por sus socios.

    Las cooperativas son organizaciones que existen principalmente para el beneficio de sus socios. A causa de esta fuerte unión con los socios, a menudo en un espacio geográfico específico, las cooperativas frecuentemente también están estrechamente ligadas a sus comunidades. Tienen una responsabilidad especial para asegurar que se sostenga el desarrollo de sus comunidades, económica, social y culturalmente. Asimismo, tienen una responsabilidad de trabajar a un ritmo constante para la protección medioambiental de esas comunidades.

  • Principio de cooperación entre cooperativas

    Las cooperativas sirven a sus socios los más eficazmente posible y fortalecen el Movimiento Cooperativo trabajando conjuntamente mediante estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.

    Las cooperativas solamente pueden maximizar su impacto mediante la colaboración práctica y rigurosa la una con la otra. No sólo a nivel local sino llegando a nivel de todo el mundo. En la medida en que los estados pierden su capacidad de controlar la economía internacional, las cooperativas tienen una oportunidad única de proteger y ampliar los intereses directos de la gente corriente.

    Este principio tiene un aliado inestimable que son los propios Valores y Principios Cooperativos, acervo ideológico común a todas las cooperativas del mundo, que hace comprender la necesidad de cooperación por encima de fronteras, sectores de producción o sistemas políticos. Tenemos algo en común que proteger: la Identidad Cooperativa.

    Además de la propia integración de cooperativas o tareas puntuales de colaboración entre las mismas, las estructuras institucionales como las Federaciones, las Confederaciones y la Alianza Cooperativa Internacional en último término, realizan un trabajo formidable en este aspecto.

  • Principio de educación, formación e información

    Las cooperativas proporcionan educación y formación a los socios, a los representantes elegidos, a los directivos y a los empleados para que puedan contribuir de forma eficaz al desarrollo de sus cooperativas. Informan al gran público, especialmente a los jóvenes y a los líderes de opinión, de la naturaleza y beneficios de la cooperación.

    La gente que forma las cooperativas antes que socios o eslabones de una cadena de producción de bienes y servicios son personas, y en base a esta consideración el Movimiento Cooperativo ha prestado siempre mucha atención al desarrollo integral de la gente y a su educación. Educación sobre todo en los Valores y Principios cooperativos, para que las personas que forman las cooperativas sean plenamente conscientes que su papel trasciende al de un empleado de una empresa. No solamente hay que hacer que la gente conozca esos valores sino que los asuma y los haga suyos.

    Otro acierto histórico de las cooperativas ha sido la preocupación por la formación continua de sus trabajadores, superando los aspectos meramente técnicos para alcanzar el desarrollo integral que mencionamos antes.

    Información supone dar a conocer a la sociedad en general todos los beneficios de la fórmula cooperativa, como herramienta de organización económico-social, y como apuesta de futuro por un mundo mejor.

  • Principio de autonomía e independencia

    Las cooperativas son organizaciones autónomas de autoayuda, gestionadas por sus socios. Si firman acuerdos con otras organizaciones, incluidos los gobiernos, o si consiguen capital de fuentes externas, lo hacen en términos que aseguren el control democrático por parte de sus socios y mantengan su autonomía cooperativa.

    La empresa cooperativa distribuye de una manera más equitativa los beneficios que produce ya que hace partícipes de ellos a todos los que se esfuerzan en su consecución. Así ha sido reconocido por la mayoría de los gobiernos y legislaciones de todo el mundo. También a través de esa acción legislativa los estados fomentan y favorecen la creación de cooperativas. Sin embargo, ese trato de favor tiene su razón en el propio concepto de cooperativa y en los valores y principios que vertebran esta forma de empresa. Por lo tanto esa acción de fomento es tan necesaria como incondicional, y nunca podrá supeditarse a condiciones que desnaturalicen la cooperativa; y bajo ningún concepto podrá desviarse el control de las cooperativas de su seno, la Asamblea General de socios.

  • Principio de participación económica de los socios

    Los socios contribuyen equitativamente al capital de sus cooperativas y lo gestionan de forma democrática. Por lo menos parte de ese capital es propiedad común de la cooperativa. De ordinario los socios reciben una compensación, si la hay, limitada, sobre el capital entregado como condición para ser socio. Los socios asignan los excedentes para todos o algunos de los siguientes fines: el desarrollo de su cooperativa, posiblemente constituyendo reservas, de las que una parte por lo menos serían irrepartibles; el beneficio de los socios en proporción a sus operaciones con la cooperativa; y el apoyo de otras actividades aprobadas por los socios.

    Las cooperativas funcionan de forma que el capital es el sirviente y no el amo de la organización. Existe para satisfacer las necesidades de la gente, y este Principio describe tanto cómo participan los socios en el capital de las cooperativas, como la forma en que deciden distribuir los excedentes.

    Los socios contribuyen al capital de su cooperativa de manera equitativa, y esas aportaciones tienen lugar por 4 cauces distintos:

    • La aportación inicial que cada socio realiza al entrar a formar parte de la cooperativa.
    • Al reservar los fondos establecidos legalmente cuando existen excedentes.
    • Dejando en la cooperativa la parte de excedentes que les corresponden, es decir, capitalizando los retornos cooperativos.
    • En circunstancias especiales, cuando la cooperativa se encuentra con necesidades financieras, haciendo nuevas aportaciones al capital.

    La participación económica de los socios no se limita a“poner” dinero sino que también les corresponde decidir el destino de los excedentes que pueda generar la actividad de la cooperativa. Una vez compensadas las posibles pérdidas de años anteriores, y liquidados los impuestos, los socios de las cooperativas pueden decidir entre estos tres destinos:

    • Dotar reservas, para garantizar el desarrollo y consolidación de la cooperativa.
    • Recompensar a los socios a través del “retorno cooperativo” por su apoyo. Estos retornos se calculan equitativamente y siempre en función de la actividad cooperativizada, es decir, del grado de implicación que tenga el socio en el desarrollo de la actividad, y nunca en función del capital aportado.
    • Apoyar otras actividades que sean aprobadas por los socios.
  • Principio de gestión democrática por parte de los socios

    Las cooperativas son organizaciones gestionadas democráticamente por los socios, los cuales participan activamente en la fijación de sus políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar y gestionar las cooperativas son responsables ante los socios. En las cooperativas de primer grado, los socios tienen igual derecho de voto (una persona, un voto), y las cooperativas de otros grados están también organizadas de forma democrática.

    Este Principio explica cómo se gestiona una cooperativa. Son los socios reunidos en Asamblea General los que ostentan el máximo poder en la Cooperativa. En las asambleas de cooperativas de primer grado cada socio tiene igual capacidad de decisión. Una persona, un voto. En las cooperativas de segundo grado, que son cooperativas formadas por cooperativas, se organiza también la toma de decisiones de manera que todo el mundo quede representado de la forma más directa posible.

    El papel de los administradores en una cooperativa es de mero depositario de una autorización que los socios les otorgan para que les representen en nombre de la cooperativa y para que se encarguen de la gestión diaria.

  • Principio de adhesión voluntaria y abierta

    Las cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas a todas las personas capaces de utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades de ser socio, sin discriminación de sexo, social, racial, política o religiosa.

    Este es el Principio que rige la entrada y salida de una cooperativa, y que dentro del Movimiento Cooperativo se conoce como el “Principio de puertas abiertas”. No existe ninguna razón discriminatoria que impida entrar o que provoque la salida de alguien de una cooperativa. Como bien dice este Principio sólo se exigen dos requisitos a la hora de entrar en una cooperativa.

    Por un lado: ser capaz de utilizar sus servicios, porque la esencia de la cooperativa como empresa es satisfacer unas necesidades. No puedes formar parte de una cooperativa aportando un capital con el único objetivo de multiplicarlo sin preocuparte por más, como en las empresas mercantiles.

    Por el otro: aceptar las responsabilidades de la condición de socio. El valor de la autorresponsabilidad se refleja en el primer Principio. Todo el mundo que entra en una cooperativa tiene que asumir el proyecto como suyo con las responsabilidades que correspondan.

  • Principios cooperativos

    Y precisamente para que los valores cooperativos tengan su reflejo en la práctica diaria de las cooperativas, contamos con unas herramientas de incalculable valor que son los Principios Cooperativos. Estas prácticas que diseñaron los pioneros del Cooperativismo hace más de 150 años, que han sufrido ligeras modificaciones a lo largo de la historia sin perder su espíritu primigenio, y que la Alianza Cooperativa Internacional, como máximo órgano mundial de defensa y promoción del cooperativismo se encargó de sintetizar en 1995, son siete y los enumeramos a continuación:

  • Valores

    Las cooperativas están basadas en los valores de la autoayuda, la autorresponsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad, la solidaridad, la honestidad, la transparencia y la vocación social.

    La “autoayuda” se basa en la creencia de que todo el mundo puede y debería esforzarse por controlar su propio destino. Es la confianza en las capacidades y los propios medios de cada uno. Los cooperativistas creemos, además, que la mejor manera de sacarle todo el partido a esas capacidades que cada uno lleva dentro es la asociación con los demás.

    Esa acción conjunta, ese “todos a una”, lleva la garantía añadida de la “autorresponsabilidad”. Hacemos esa apuesta por el trabajo conjunto de una manera seria. Cada uno de manera individual, pero a la vez apoyados por ese grupo fruto de la cooperación, respondemos de la eficacia de nuestro proyecto común.

    Las cooperativas están basadas en la “igualdad”. La unidad básica de la cooperativa es el socio y la concepción de socio en las cooperativas es igualitaria. Esto significa ser iguales en derechos por la única razón de ser persona. Esa consideración de la condición humana por básica que pueda parecer no se cumple en las empresas orientadas principalmente en beneficio del capital. En las cooperativas todos los socios tienen la misma calidad de derechos a la hora de votar, de ser informados, de participar de los excedentes, independientemente del capital que hubieran aportado.

    Pero aunque la consideración de todas las personas que forman parte de una cooperativa se base en la igualdad no hay que perder de vista que este Principio se ve perfeccionado por otro Principio que es el de la “equidad”. Todos participamos de la igualdad de oportunidades pero cada uno recibirá en función de lo que aporte, de su implicación. Por ejemplo, a la hora de repartir excedentes en una cooperativa no tendremos nunca en cuenta el capital aportado, sino la “actividad cooperativizada”.

    El siguiente valor es la “solidaridad”. Este valor tiene una historia larga y consagrada dentro del Movimiento Cooperativo. La acción cooperativa no es simplemente una forma disfrazada de interés personal. Una cooperativa no es simplemente una asociación de socios, sino una colectividad. Al confiar en la acción conjunta nos comprometemos con los intereses generales del grupo y con los particulares de cada individuo que lo forma. Y lo más importante es que esta actitud solidaria una vez naturalizada dentro de la cooperativa pasa de ser una energía que se queda dentro de la Cooperativa a ser una energía que la Cooperativa enfoca hacia el exterior, poniéndola al servicio del bien común, no ya del propio de la Cooperativa, sino del de la sociedad en general.

    La “honestidad” es otra de las características de las cooperativas. Históricamente las cooperativas han hecho esfuerzos para el uso de pesos y medidas correctos, y han sido bandera de la exigencia de calidad en los productos. Una calidad que no tiene por que estar reñida con un precio justo, como han demostrado las cooperativas de consumo. Las cooperativas de trabajo asociado, a su vez, también se han ganado a lo largo de la historia una buena fama por sus esfuerzos para crear sistemas honestos de gestión abierta. Las de crédito, por su parte, han hecho lo propio en todo el mundo por su honestidad en los negocios, especialmente en el cálculo de intereses. Y las cooperativas agrarias han prosperado demostrando su compromiso con los productos de alta calidad, correctamente etiquetados, en una dinámica general de preocupación por la seguridad alimentaria.

    Esta honestidad tiene un reflejo singular en otro de los valores cooperativos que es la “transparencia”. No hay fórmula empresarial que facilite y agilice las exigencias de información a los socios, administración y sociedad en general, como las cooperativas.

    La “vocación social” es el valor que cierra el listado de activos cooperativos. En realidad es una consecuencia de la práctica de todos. La acción conjunta emprendida por un grupo para satisfacer una necesidad concreta, no sólo la colma, sino que consigue un efecto extensivo hacia el tejido social en el que se desarrolla, y por acción de la autoayuda, la equidad, y la solidaridad acaba abarcando los intereses que superan los estrictamente societarios, alcanzando intereses generales de la sociedad en conjunto. Como muestra un botón, y en este caso la posibilidad legalmente reconocida que las cooperativas destinen parte de sus excedentes a la promoción cultural, profesional y asistencial del entorno en que se mueven.

    En resumen, sería muy difícil tachar de erróneos estos valores tanto desde el punto de vista humano como empresarial, y es responsabilidad de todos los que formamos parte del Movimiento Cooperativo que se reflejen en la práctica diaria de nuestras cooperativas.