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Valores

Las cooperativas están basadas en los valores de la autoayuda, la autorresponsabilidad, la democracia, la igualdad, la equidad, la solidaridad, la honestidad, la transparencia y la vocación social.

La “autoayuda” se basa en la creencia de que todo el mundo puede y debería esforzarse por controlar su propio destino. Es la confianza en las capacidades y los propios medios de cada uno. Los cooperativistas creemos, además, que la mejor manera de sacarle todo el partido a esas capacidades que cada uno lleva dentro es la asociación con los demás.

Esa acción conjunta, ese “todos a una”, lleva la garantía añadida de la “autorresponsabilidad”. Hacemos esa apuesta por el trabajo conjunto de una manera seria. Cada uno de manera individual, pero a la vez apoyados por ese grupo fruto de la cooperación, respondemos de la eficacia de nuestro proyecto común.

Las cooperativas están basadas en la “igualdad”. La unidad básica de la cooperativa es el socio y la concepción de socio en las cooperativas es igualitaria. Esto significa ser iguales en derechos por la única razón de ser persona. Esa consideración de la condición humana por básica que pueda parecer no se cumple en las empresas orientadas principalmente en beneficio del capital. En las cooperativas todos los socios tienen la misma calidad de derechos a la hora de votar, de ser informados, de participar de los excedentes, independientemente del capital que hubieran aportado.

Pero aunque la consideración de todas las personas que forman parte de una cooperativa se base en la igualdad no hay que perder de vista que este Principio se ve perfeccionado por otro Principio que es el de la “equidad”. Todos participamos de la igualdad de oportunidades pero cada uno recibirá en función de lo que aporte, de su implicación. Por ejemplo, a la hora de repartir excedentes en una cooperativa no tendremos nunca en cuenta el capital aportado, sino la “actividad cooperativizada”.

El siguiente valor es la “solidaridad”. Este valor tiene una historia larga y consagrada dentro del Movimiento Cooperativo. La acción cooperativa no es simplemente una forma disfrazada de interés personal. Una cooperativa no es simplemente una asociación de socios, sino una colectividad. Al confiar en la acción conjunta nos comprometemos con los intereses generales del grupo y con los particulares de cada individuo que lo forma. Y lo más importante es que esta actitud solidaria una vez naturalizada dentro de la cooperativa pasa de ser una energía que se queda dentro de la Cooperativa a ser una energía que la Cooperativa enfoca hacia el exterior, poniéndola al servicio del bien común, no ya del propio de la Cooperativa, sino del de la sociedad en general.

La “honestidad” es otra de las características de las cooperativas. Históricamente las cooperativas han hecho esfuerzos para el uso de pesos y medidas correctos, y han sido bandera de la exigencia de calidad en los productos. Una calidad que no tiene por que estar reñida con un precio justo, como han demostrado las cooperativas de consumo. Las cooperativas de trabajo asociado, a su vez, también se han ganado a lo largo de la historia una buena fama por sus esfuerzos para crear sistemas honestos de gestión abierta. Las de crédito, por su parte, han hecho lo propio en todo el mundo por su honestidad en los negocios, especialmente en el cálculo de intereses. Y las cooperativas agrarias han prosperado demostrando su compromiso con los productos de alta calidad, correctamente etiquetados, en una dinámica general de preocupación por la seguridad alimentaria.

Esta honestidad tiene un reflejo singular en otro de los valores cooperativos que es la “transparencia”. No hay fórmula empresarial que facilite y agilice las exigencias de información a los socios, administración y sociedad en general, como las cooperativas.

La “vocación social” es el valor que cierra el listado de activos cooperativos. En realidad es una consecuencia de la práctica de todos. La acción conjunta emprendida por un grupo para satisfacer una necesidad concreta, no sólo la colma, sino que consigue un efecto extensivo hacia el tejido social en el que se desarrolla, y por acción de la autoayuda, la equidad, y la solidaridad acaba abarcando los intereses que superan los estrictamente societarios, alcanzando intereses generales de la sociedad en conjunto. Como muestra un botón, y en este caso la posibilidad legalmente reconocida que las cooperativas destinen parte de sus excedentes a la promoción cultural, profesional y asistencial del entorno en que se mueven.

En resumen, sería muy difícil tachar de erróneos estos valores tanto desde el punto de vista humano como empresarial, y es responsabilidad de todos los que formamos parte del Movimiento Cooperativo que se reflejen en la práctica diaria de nuestras cooperativas.